MENUMENU
German Center for Urology and Phalloplasty Surgery
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Enfermedad de Peyronie

Evolución de la enfermedad

También aquí es necesario aclarar un malentendido: tanto muchos urólogos como pacientes no tienen claro cómo es el estado “activo” de la enfermedad de Peyronie, mientras se puede esperar una curación espontánea (aprox. el 20%).

La triste realidad y dificultad del tratamiento con medicamentos es que usted, como paciente, no se da cuenta en absoluto del estado activo de su enfermedad. El estado “activo” es la reacción inflamatoria que se desarrolla antes de la aparición de la placa. Es decir, una vez que aparece la placa, la probabilidad de una curación espontánea es, según nuestra experiencia, nula.

Esta placa, que no es más que una sencilla cicatriz, irá modificándose con el tiempo, como sucede con cualquier cicatriz. La placa se deshidrata, como cualquier otra cicatriz, se contrae y forma tejido fibroso, como protuberancias al tacto. Este proceso no evoluciona de forma regular, sino que aparece en diferentes partes y en distintos momentos. Es decir, tanto esta placa como las alteraciones estéticas y los síntomas que provoca cambian con el tiempo. Pero esto no sucede porque la enfermedad siga “activa”, sino porque tiene lugar el proceso de envejecimiento normal de una cicatriz.

El crecimiento de la placa no cesa. Pero no continúa creciendo porque la enfermedad aún persiste, sino que crece de manera totalmente mecánica. En la zona que se encuentra entre el tejido duro de la placa y el tejido elástico de los cuerpos cavernosos se produce una fuerza transversal con cada erección y durante la relación sexual. Se producen una y otra vez pequeñas lesiones en la periferia de la placa o en la placa misma, que vuelven a curar mediante cicatrización. La placa crece así poco a poco, con el tiempo, como si pusiéramos ladrillo sobre ladrillo en un muro. Según la evolución, estos procesos de envejecimiento pueden ocasionar incluso que se modifique el sentido de la curvatura.

Como la enfermedad de Peyronie no es una enfermedad maligna que pueda ocasionar directamente la muerte, debe considerarse desde un punto de vista científico-médico y no como una enfermedad que sea absolutamente necesario tratar.

Si el paciente decide que no desea someterse a tratamiento, está en su perfecto derecho. No obstante, una entrevista informativa completa y como es debido exige que expliquemos al paciente detalladamente cuáles son las consecuencias.

Sería un error grave creer que la enfermedad de Peyronie se quedará en el mismo estadio y con los mismos síntomas que presentaba en el momento en que el paciente decidió rechazar el tratamiento. Y sería aún más grave llegar a la errónea conclusión de que las expectativas de la terapia seguirían siendo buenas aunque uno retrase el tratamiento. Los hechos a este respecto son:

  • 1. La placa de la enfermedad de Peyronie crece durante toda la vida, debido al esfuerzo. La incurvación, el estrangulamiento y la reducción aumentan, la capacidad de erección empeora, aparece una fuga venosa y, en cualquier momento, el resultado es la impotencia.
  • 2. Por lo general pasan muchos años hasta que se alcanza esta evolución tan dramática de los síntomas pero, desgraciadamente, no siempre es así. Dependiendo de la longitud y el tamaño de la placa original, la impotencia puede presentarse también en pocos meses o incluso en pocas semanas. Por desgracia, ningún médico puede predecirlo.
  • 3. Cuanto más grande sea la placa, más difícil será extirparla, ya que cada vez se verán afectadas más estructuras. Aumentan el riesgo y los costes de la operación.
  • 4. Cuanto más grande sea la placa, más limitará la función normal del pene. Si el paciente tiene la placa desde hace mucho tiempo, tampoco será posible recuperar completamente la función y la longitud mediante una terapia profesional.

La triste realidad es que algunos pacientes mal informados creen que la terapia de su enfermedad puede esperar y, de este modo, pierden la oportunidad de que el tratamiento sea exitoso.

Deben explicarse claramente las consecuencias que tiene no tratar la enfermedad de Peyronie, aun cuando el mensaje sea drástico, ya que las consecuencias son importantes.

En Europa, el 90% de las relaciones sexuales tienen lugar dentro de una relación de pareja. Esto significa que las relaciones sexuales dentro de la pareja desempeñan un papel importante. Si la función del pene se ve mermada en gran parte o completamente durante meses y años, una situación así suele sobrecargar notablemente la relación de pareja, incluso aunque ésta funcione bien y mantenga la relación desde hace años. A esto se añade la importante pérdida de autoestima del paciente transcurrido un tiempo.

No queremos presionar a ningún paciente para que se someta a tratamiento, pero es nuestro deber como médicos informarles de que no tratar o tratar demasiado tarde un defecto grave en un órgano sexual primario (en este caso el pene) puede tener en general graves consecuencias que el paciente afectado no puede ni imaginarse de antemano.


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D. Antonio Érchiga

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